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El amor en el Tercer Reich "El sello violeta mostraba de perfil al Führer de los alemanes. Lo que viene a la mente: millones de lenguas le lamieron entonces, claro que solo por detrás, sin darse cuenta. Incluso la carta de amor estaba envenenada, la invitación el domingo al té y a baile y la postal que anunciaba un nacimiento. Desde cada ejemplar de bodas de Mi lucha clavaba la mirada en los recién casados ese César con ojos de pastor alemán. En especial los jóvenes eran fácil presa del hechizo. Los espabilados eludían el rito, la boda de blanco, esas niñerías: sobre todo, en la guerra. ¿Quién sabe de los mil trucos para evitar el embarazo cuando se decretaba el apagón, de los besos en los refugios antiaéreos? ¿Quién? Pero en la taberna el oficial llevaba a su lado a la joven viuda y la consolaba, a su dulce chavala acariciaba el carnicero." epdlp.com |