|
Para dos voces "Que así sea. Tiresias ha cerrado las persianas. De las noches engañosas y reticentes —esos cielos estrellados, pero tan grises— regresa a las firmes sombras de la tarde. A otros les corresponde observar: nuestras naturalezas humanas duales y divergentes, olfateando vientos y acontecimientos siderales. Alcemos, pues, nuestra mirada canina. a las profundidades allá arriba a nuestro peligro, fijos, y luego, a todo el tiempo de las estrellas con pupilas de basilisco, o llevémoslo a los atascos de tráfico de luces en las calles decoradas con voces vivas o muertas incongruentemente en un crucifijo verbo que alinea ciclos distantes y futuros en un único presente histórico en la pesadilla de lo existente. Oh tú que del ayer reciclas los mañanas, Tiresias, hostil y ciego a sueños vanos. Y nosotros, con los ojos puestos en la estructura ausente, reabierta para dar aquí, en lo inmanente, diseño y textura a pistas arcanas inertes. Con estos ojos que aún han visto fluir el tiempo a toda prisa desde esas nebulosas, disco tras disco, perecederos, y en nuestros días está escrita en embrión la eternidad herida de las estrellas, la misma oscuridad en las profundidades de los años luz." epdlp.com |