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El club de los asesinos de letras (fragmento) "Caminaba por la noche, haciendo sonar unos cascabeles de cobre. Al amanecer encontró en el campo a unos hombres que, al verlo con su traje de bufón, se apartaron asustados del camino, maravillándose ante aquel abigarrado fantasma, que parecía tener su lugar no en los surcos negros de los campos, sino sobre el crujiente tablado de una barraca de feria. Al llegar a la aldea más cercana, el goliardo decidió rodearla; avanzando por la parte trasera de las casas y los huertos, procuraba pisar lo más silenciosamente posible, para no atraer con el tintineo de los cascabeles la mirada de nadie. Pero un perro sarnoso que salió corriendo a su encuentro, al divisar aquella figura multicolor en movimiento, comenzó a ladrar desesperadamente; al oír los ladridos salieron varias personas y pronto, detrás del bufón que caminaba entre los campos, se extendió una hilera de muchachos que le silbaban y gritaban. El campesino ocupado en reparar la valla no respondió al saludo del fantasma de barraca, y las mujeres que cruzaron su camino con cántaros de agua sobre los hombros no sonrieron ante su alegre mueca y, bajando los ojos, siguieron de largo: aquel era un día laborioso, difícil; la gente ocupada y sobria no tenía tiempo ni motivo para reír. Habían gastado sus bromas, habían escondido en el fondo de sus arcones los vestidos festivos, se habían puesto la ropa de trabajo cotidiana y comenzaban la larga sucesión de seis días grises e idénticos. El recién llegado, incomprendido, era como una fiesta que se había perdido entre los días laborables, un absurdo error que trastornaba su sencillo calendario: los ojos se apartaban de él; veía ora sonrisas despectivas, ora espaldas indiferentes. Y entonces comprendió lo sola y desamparada que estaba la risa: aquella risa pura y seráfica, vestida de todos los colores, que podía elevarse hasta el sol, pero no alcanzaba siquiera la altura de los aleros; alma de águila, con alas de gallina doméstica. Todas las sonrisas estaban confinadas al día festivo, como en una jaula. Nota del Traductor. Goliardo, del ruso голиард, étimo medieval que designa a los clérigos o estudiantes, asociados a la poesía satírica, la vida errabunda y el ambiente carnavalesco. Fiesta (праздник) no reviste el sema de «celebración» sino que se trata más bien de un anacronismo entre праздник («día festivo») y будни («cotidianidad»), dado que el l personaje aparece en un mundo que está funcionando según el régimen de los будни: trabajo, monotonía, seriedad, repetición. Él, en cambio, pertenece al universo del праздник: color, juego, risa, disfraz, excepción. насестей. En la frase «но не взлетал и выше насестей», насестей (násestei), plural genitivo de насест: «perchas» o «asientos elevados donde se posan las aves», especialmente las gallinas, pero en la trasliteración he optado por el vocablo alero, más natural en el idioma castellano. " epdlp.com |