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El hechizo perdido (fragmento) "Han sido unos días horribles. Siento que algo de vida se ha escurrido de mi breve existencia perruna. Si no hubiera conseguido arrastrarme hasta el centro de un maizal, me habrían despedazado los implacables pájaros carroñeros. La causa de mi lamentable estado fue un accidente con un mototaxi. Si el Dios de los perros y de toda la creación no me hubiera perdonado la vida, a estas alturas ya habría abandonado mi vida de perro. El mototaxi no me golpeó de lleno; me embistió por la parte trasera izquierda, doblándome como si fuera de goma y haciéndome caer en una zanja. Había estado lloviendo fuera de temporada durante toda la tarde. Así que la crecida podía haberse llevado un elefante, cuánto más a un perro maltrecho como yo. Me arrastró entre la basura de Shashemene. Golpeándome contra cuanto objeto encontraba a su paso, la inundación terminó arrojándome a un pequeño río. El río, a su vez, me arrastró entre los matorrales, golpeándome a veces contra las rocas, hasta depositarme cerca de un campo de maíz. Pasé la noche con el aspecto de un polluelo cubierto de barro. Por la mañana no podía levantarme, así que pasé todo el día cociéndome al sol. Hacia el atardecer, me arrastré con todas mis fuerzas y me desplomé en el maizal. No tengo ni idea de cuántos días pasé en aquel maizal. Ya no cuento los días; me limito a agradecer haber sobrevivido al día y pasar al siguiente. No fue solamente la lluvia fuera de temporada lo que me tomó por sorpresa; también lo fue aquella situación fuera de temporada. Tristemente, ese no es solo mi destino, sino también el de la nación: todos se concentran simplemente en superar el día. Imaginé a esta nación despojada de su cosecha por una lluvia fuera de temporada; una corona de espinas colocada sobre su cabeza por una ideología fuera de temporada; y gobernada por un líder fuera de temporada. ¿Acaso esta nación no estuvo alguna vez entre las más grandes de la tierra? Ahora es menos que la más pequeña. Al igual que yo, sus habitantes han sido deshumanizados. Al entrar en el reino de los perros, son arrastrados por el capricho de una inundación. Del mismo modo que una ramita atrapada en una corriente no tiene rumbo propio, tampoco lo tiene el pueblo de esta nación." epdlp.com |