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  : : : : : Serafín Estébanez Calderón - El Solitario : : : : :
  Serafín Estébanez Calderón

    - El Solitario -
   (España, 1799-1867)
Estébanez
  Escritor español, nacido en Málaga. Estudió Humanidades y Ciencias en su ciudad natal, así como Derecho en Granada. Fue miliciano nacional, y en 1823 estuvo a punto de emigrar a Gibraltar; no obstante, ya en 1825 pudo poner bufete en Málaga y se convirtió en abogado de los Reales Consejos. En 1830 se trasladó a Madrid protegido por los condes de Teba y comenzó a escribir en el Correo Literario y Mercantil y en Cartas españolas, publicaciones en las que pronto hizo famoso el seudónimo de El Solitario. Muy español, e incluso iberista, quería unir el clero católico con la libertad, y afirmaba que la misión filosófica de la Península era civilizar el África. Fue nombrado ministro togado del Tribunal Supremo de Guerra y Marina en 1837, y a finales de este año jefe político de Sevilla. Diputado a Cortes por Málaga entre 1837 y 1839, publicó en 1838 Cristianos y moriscos: leyenda lastimosa, considerada pésima por la crítica, y colaboró en El corresponsal entre 1839 y 1844. Colaboró en El Español y en El Heraldo, en la Revista de teatros y en La revista militar, todas ellas publicaciones madrileñas. Fue diputado por Orense en la segunda legislatura de 1843 y seguidamente, hasta 1846, desarrolló sus ideas imperialistas en Manual del oficial en Marruecos (1844), libro muy importante, que le abrió las puertas de la Academia de la Historia. De nuevo diputado por Málaga entre 1846 y 1848, fue también senador vitalicio. En colaboración con Castelló publicó Asamblea general de los caballeros y damas de Triana (1846). Como escritor costumbrista se hizo célebre en 1847 con la publicación de Escenas andaluzas. En 1849 publicó De los soldados almogávares. Desde 1857 perteneció al Consejo Real, y desde 1859 al de Estado. Era gran buscador de libros antiguos, se cuentan divertidas anécdotas de sus relaciones con Gallardo y con Gayangos, y su cultura se salía de lo común, aunque era en exceso alambicado. Llegó a hablar y a enseñar árabe, lengua de la que fue catedrático en el Ateneo de Madrid. En el Semanario Pintoresco de 1848 se publicó un discurso suyo sobre la materia. Póstumamente aparecieron De la conquista y pérdida de Portugal (1885), Poesías (1888), Novelas, cuentos y artículos (1893) y otras colecciones posteriores.  © Gil Novales

Textos:


Escenas andaluzas (fragmento)
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